Hace menos de cien años, al hacer una caminata por cualquier bosque caribeño, era muy común encontrarse con el árbol de macondo, una bombacácea de nombre científico Cavanillesia platanifolia, de gran porte, muy parecido a la ceiba.

El árbol, que se extiende por la América tropical desde Nicaragua hasta Perú, prácticamente desapareció del Caribe colombiano por causa de la deforestación; pero un grupo de ambientalistas del Cesar, liderados por el señor José del Carmen Ropero, Director de la Reserva Natural Los Tananeos, ubicada en el municipio de Manaure Cesar, y el ingeniero forestal Milton Rivera Rojas, luchan por rescatar esta especie de nombre tan representativo para la cultura Caribe y colombiana.

Lo que comenzó como una idea suelta en una conversación entre entusiastas de la conservación ambiental, fue tomando forma, hasta que en mayo de 2019 se concretó en la “Expedición Macondo”, un viaje desde Valledupar hasta el caserío Monte Rubio, en las Sabanas de San Ángel, Magdalena, lugar en el que el ingeniero Milton había identificado varios individuos adultos del árbol de macondo hace algunos años, durante sus jornadas como investigador de CORPOICA; los expedicionarios llegaron justo en la época de mayor fructificación y pudieron recoger suficientes semillas para iniciar la reproducción del árbol en el vivero de la Reserva Natural Los Tananeos.

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Cómo es el árbol de macondo

Según describe la Guía Ilustrada de Plantas del Ecoparque Los Besotes, el árbol de macondo o cuipo (Cavanillesia platanifolia) desarrolla un tronco ligeramente abultado arriba de la base, sólo se ramifica en la parte alta, presentando una copa pequeña, concentrada en el extremo terminal del tronco; puede alcanzar 30 metros de altura y más de dos metros de diámetro.

Su corteza es de apariencia lisa y de un color grisáceo, con anillos circulares que se forman cada uno o dos metros. Sus hojas son simples y ovadas, miden cerca de 30 centímetros de largo y de ancho, pero en su etapa juvenil las hojas presentan tres lóbulos. Sus flores son rojas, al igual que sus frutos al madurar. Su madera es blanda y sólo suele utilizarse para la elaboración de sencillas canoas.

Reproduciendo el árbol en la reserva natural

La Reserva Natural de la Sociedad Civil Los Tananeos está ubicada en el pie de monte de la Serranía del Perijá a una altitud de 650 msnm y a dos kilómetros de la cabecera municipal de Manaure. Con una extensión de 142 hectáreas, fue la primera área protegida de su tipo registrada ante Parques Nacionales Naturales de Colombia en el Perijá, hacia el año de 2016.

Su estrategia para la restauración de su cobertura forestal se ha basado en el método conocido como regeneración asistida, en la cual se permite que avance el crecimiento natural de la vegetación, interviniendo de manera limitada en sectores donde antes funcionaban potreros, haciendo el corte de lianas o enredaderas que se aferran a los árboles en sus primeras etapas de crecimiento, de este modo se favorecen especies como el corazón fino, roble, matarratón, uvito, ceiba, tananeo y otros que en su edad adulta son la carta de presentación de un bosque saludable.

Pero la institución también cuenta con un vivero para la producción de especies nativas como su árbol insignia, el tananeo o nazareno (Peltogyne purpurea) y ahora del macondo, que catorce meses después de haberse sembrado las semillas recolectadas durante la expedición, ofrece el resultado de 14 árboles transplantados, con alturas de hasta 2.46 metros; un notable tamaño y rendimiento, alcanzado gracias a las técnicas forestales aplicadas bajo la dirección del ingeniero Milton Rivera y el cuidado del equipo de la reserva natural, especialmente de su guardabosques, el señor Eccehomo Yaguna.

Una iniciativa motivada por la sensibilidad ambiental y el sentido de pertenencia de este grupo de ciudadanos, que lanzándose a hacer con sencillez lo que está en sus manos, alcanza logros extraordinarios para su comunidad y el medio ambiente de la región.

En el mediano y largo plazo, este emprendimiento se propone el objetivo de alcanzar una población significativa de árboles de macondo, que permita replicar la experiencia en otras reservas y espacios naturales del Caribe.

JOSE LUIS ROPERO
roperoaventuras@outlook.com