Este martes 8 de octubre, se realizó en el centro cultural del Banco de la República, sede Valledupar, el conversatorio “Palabras mayores de la Sierra Nevada, guardianes de las semillas”, dirigido por representantes de las cuatro etnias nativas de la Sierra Nevada de Santa Marta y moderado por el sociólogo mexicano Armando Martínez Rosales, docente de la Universidad Popular del Cesar.

La conversación se desarrolló a partir de la relación de los indígenas de la Sierra Nevada con el territorio y su papel como salvaguardas de la biodiversidad nativa, especialmente de las semillas y la soberanía alimentaria, desde la perspectiva ancestral de los cuatro pueblos, kogui, arhuaco, kankuamo y wiwa.

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Rompiendo el hielo, el ejemplo del amaranto

Para iniciar el diálogo, el moderador expuso el ejemplo del amaranto, una semilla cultivada en el México prehispánico, muy similar en apariencia a la quinua, esta semilla tiene la propiedad de ser muy nutritiva, dado su alto contenido de proteína y es utilizada en programas nutricionales dirigidos a niños con problemas de anemia. El amaranto casi fue exterminado por las fuerzas conquistadoras bajo el apelativo de “semilla del Diablo”, pues los españoles observaron que los pueblos que cultivaban esta semilla eran considerablemente más fuertes y más rebeldes frente a los intentos de colonización; no obstante, la semilla pervivió cultivada por los campesinos mexicanos en las montañas de Oaxaca, hasta que hace menos de una década el mundo conoció maravillado las bondades del amaranto.

Álvaro Torres, representante de la comunidad arhuaca, agricultor y residente en Pueblo Bello, fue el primer expositor en tomar la palabra “tengo un mensaje directo desde la kankurúa, somos guardianes de la semilla”, haciendo énfasis en que sus palabras no eran expresadas a título personal, sino en representación de su pueblo y orientadas por su líder espiritual, el mamo.

Para los pueblos de la Sierra Nevada el concepto de semilla engloba una multitud de significados relacionados con sus tradiciones y actividades cotidianas.

Así el señor Álvaro Torres expresó que la semilla representa soberanía alimentaria, conexión con el territorio y el papel de los pueblos indígenas como guardianes de la pureza e integridad de los hábitats naturales “guardianes de la semilla”.

Epimelio Bolívar, representante del pueblo wiwa, explicó que las semillas, como elemento para la creación de un nuevo ser, representan un modelo para los pueblos indígenas “debemos considerarnos semilla nosotros mismos, debemos guardar nuestra identidad y que nuestras comunidades sean ejemplo de armonía, así podemos decirle al planeta por aquí es el camino”.

El caso kankuamo

El pueblo kankuamo, cuya capital es el corregimiento de Atánquez, al norte de Valledupar, sufrió de una manera casi irreversible la pérdida de su idioma, así lo expresó Imer Villazón, representante de esta comunidad en el conversatorio “nosotros tenemos la particularidad de que casi nos arrasan, por poco desaparecemos culturalmente, pero en realidad no sabemos si nos pasaron por encima, o fuimos nosotros los que entramos a la cultura foránea”, lo que está claro para esta comunidad, en palabras del expositor, es que la única manera de sobrevivir como pueblo es regresar a sus principios, a su ley de origen y así, presentarse como una semilla, que puede renacer trayendo consigo todo el acervo de sus ancestros.

¿Qué hacen los indígenas por el cuidado de sus semillas?

El moderador lanzó una fundamental pregunta ¿qué están haciendo los pueblos indígenas para resguardar las semillas de la Sierra Nevada? y ¿hay procesos de intercambio?

Vinieron varias respuestas, se dijo que un ejemplo era el uso tradicional de la coca, o que la producción agropecuaria de las familias indígenas tendía a la producción de variedades locales, especialmente de fríjoles y tubérculos, pero que la principal vía resguardar las semillas nativas está en implementar cultivos a partir de la conservación ambiental y el concepto de soberanía alimentaria.

Aunque según se explicó, los procesos de intercambio local no están muy fortalecidos, pues las familias productoras esperan muchas veces el beneficio de sus cosechas para luego comprar en los grandes supermercados, localmente poco intercambio se realiza, especialmente bajo la modalidad del trueque.

Vangelio Sauna Sarabata, representante del pueblo kogui, joven administrador de empresas, expresó que la conservación de las semillas en su comunidad parte del trabajo espiritual hecho por su mamo y otros líderes espirituales, quienes orientan el modo de realizar la siembra, darle descanso a la tierra y ofrecerle los tradicionales pagamentos.

Aunque existen diferencias idiomáticas entre los pueblos de la Sierra Nevada, en el conversatorio quedó claro que son más grandes las costumbres y afinidades espirituales que los unen, pero lo más importante es que en medio de esa diversidad han construido un modelo de cooperación que les ha permitido afirmar en las últimas décadas sus identidades culturales, hoy este logro les permite mirar lo porvenir con una gran esperanza.

¿Cómo se dice semilla en las lenguas de la Sierra Nevada?

En ijka o arhuaco se dice Zhayuna, en wiwa se dice yhanduna, en kogui tzhuta, pero en kankuamo, lamentablemente se perdió la palabra.

JOSE LUIS ROPERO
Guía de aviturismo y gestor cultural
roperoaventuras@outlook.com
Jose Luis Ropero – Birding Guide.
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