El Salvador (con 21000 km² de superficie) a penas representa el 4% del territorio que ocuparon los mayas. Es el país más pequeño de los cinco en donde dejaron vestigios. Fue la frontera sureña de esta civilización.

Por los testimonios arqueológicos, ahora se sabe que hacia el año 1200 a. de C., diversas poblaciones agrícolas empezaron a consolidarse, sobre todo en los valles cercanos a los ríos yalos lagos. El cultivo del maíz dio sustento a las artesanías y al comercio.

El Salvador es tierra de volcanes. No es una exageración afirmar que dondequiera que usted se encuentre, tendrá uno a la vista. En el año 600 a. de C., la ceniza arrojada por una violenta erupción volcánica sepultó súbitamente una pequeña aldea agrícola. Lo que significó una catástrofe para sus habitantes, hoy se ha convertido en el único y más exacto testimonio de cómo era la vida cotidiana en un pueblo de campesinos y artesanos.

Debido a este hecho, Joya de Cerén fue declarada patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO y ha despertado el interés de los especialistas por conocer mejor el legado maya en El Salvador. Incluso, éstos opinan que deben intensificarse las exploraciones arqueológicas en todo el territorio. De seguro habrá nuevas sorpresas, porque los mayas fueron genios en todas partes.

Te invitamos a leer esta serie de artículos en los que conocerás muy interesantes datos sobre el legado maya en El Salvador y los lugares que debes visitar:

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