Un instante con el chauchao (Cyanocorax affinis)

Una pareja de aves de color blanco y negro posadas sobre una rama en un bosque
Una pareja de chauchao, en los senderos de la Reserva Natural Los Tananeos, Manaure, Cesar. Foto: Jose Luis Ropero.
Llamado del chauchao (Cyanocorax affinis). Cornell Lab of Ornithology, Macaulay Library (EE. UU.).

La cultura popular «de masas» pone un halo de misterio entorno a los cuervos, siempre negros, los asocia con lo desconocido, cuentos de brujas, espantos y situaciones tenebrosas; dos cuervos, Hugin y Munin eran los heraldos (o mejor, espías) del dios germano Odín, por la mañana salían a recorrer el mundo y en la noche regresaban con las noticias de lo que habían visto y escuchado; un cuervo siempre acompaña a la bruja malvada mientras revuelve la olla donde prepara sus pócimas; un cuervo es el demonio que atormenta al desdichado amante de Leonora, en el famoso poema de Edgar Allan Poe; y un cuervo es el ingrato traidor que le saca los ojos a su criador. Pero esos son los cuervos de Occidente.

Los cuervos tropicales son otro cuento, a ellos les encanta la luz, el color y el calor, la algarabía de los bosques americanos; son sinónimo de vida y alegría. En el caribe colombiano tenemos dos especies de cuervos, a los cuales preferimos llamar urracas y carriquíes, el de montaña, de vívidos verdes y amarillos, y el amigo que hoy nos convoca, al que mejor conocemos como chauchao.

El chauchao destaca por su complejo comportamiento, se agrupa en bandadas de hasta 10 individuos, moviéndose por la parte alta y media del bosque, va de rama en rama y prefieriendo la cobertura del follaje antes que planear en campo abierto.

Es un ave de un carácter vigilante, cuando caminamos por los senderos del bosque seco cesarense y entramos en su territorio, enseguida emite un llamado de alerta, un sencillo «pío-pío» bastante fuerte, que notifica de la intrusión a toda su compañía; este mismo llamado puede indicar también la presencia de un depredador salvaje, como una serpiente o un felino.

Cuando forma bandadas junto a la oropéndola crestada (Psarocolius decumanus), parecen turnarse en la vanguardia y la retaguardia de sus rutas, van juntas para protegerse, a esa gavilla de pájaros grandes es difícil que algo le tome desprevenida.

Es uno de los pájaros más reconocidos por los campesinos colombianos, su comportamiento, sin duda, es lo que causa más impresión de él, aunque también es un ave de gran belleza; sus ojos dorados, los diferentes tonos violáceos de su espalda y cola, la cabeza y el pecho negro, en contraste con su vientre blanco, son rasgos que la distinguen de todas las demás aves con las que puede compartir el hábitat.

Aunque prefiere las bayas maduras, se alimenta de todo lo que pueda pasar por su garganta, semillas, insectos, reptiles, polluelos en sus nidos y hasta carroñas.

Distribución del chauchao por el norte de Suramérica y Centroamérica.

Elabora sus voluminosos nidos en árboles de porte medio, donde pone de dos a cinco huevos, es una especie monógama, pero todos los integrantes de la bandada participan en el cuidado de las crías.

En la guía de aves del Ecoparque Los Besotes, publicada por la Fundación Los Besotes y la autoridad ambiental Corpocesar, es descrito de la siguiente manera: “Yo soy el rey de los mil cantos. Canto por alegría y por amor, ¡pero cuidado! mi canto también puede ser una urgente voz de alerta, los campesinos te enseñarán cómo interpretarlo, ellos, como los animales del bosque, saben cuándo anuncio la presencia de una serpiente o de un gran gato o de un gavilán, entonces me agradecen y actúan conforme a las circunstancias. Saben también que cuando, desde el bosque, se escucha un canto, jamás emitido por pájaro alguno del lugar, ese soy yo, porque como ningún otro, me gusta improvisar cantos. Tampoco olvides que soy un cuervo, el cuervo de pecho blanco y ojos dorados de Sudamérica. Será un placer verte, te espero en “Los Besotes”, allá me escucharás y me verás por todas partes”.

No pierdas la oportunidad de conocerlo, en Valledupar y Manaure lo podemos en contrar en muchas localidades. Si deseas ir a pajarear sólo envíanos un mensaje a turismo@roperoaventuras.com, muchas gracias por tu compañía, hasta pronto.

JOSE LUIS ROPERO.

Si lo deseas, puedes apoyar nuestra campaña ecologista PROYECTO ECOJUGANDO con una donación voluntaria en este enlace: DONACIONES. O puedes adquirir una membresía en nuestro club local de pajareros y observadores de naturaleza aquí: MEMBRESÍA.

Por Jose Luis Ropero

Guía de aviturismo residente en Valledupar, Colombia. Autor del blog roperoaventuras.com y fundador de la comunidad ecologista Proyecto Ecojugando.

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