El accidente ofídico o mordedura de serpientes, es una de las emergencias médicas de mayor gravedad que pueden surgir del encuentro entre los seres humanos y la fauna silvestre, a tal punto, que se constituye en un problema de salud pública, cuya atención implica medidas de educación a la ciudadanía, capacitación al personal médico y producción de antídotos para atención de las emergencias.

Es necesario entonces, conocer la manera correcta de actuar ante el evento de encontrar una serpiente o sufrir una mordedura. Esta fue la temática de un taller que la autoridad ambiental cesarense CORPOCESAR, por medio del veterinario Marino Zuleta, dirigió esta semana a funcionarios y visitantes de la Reserva Natural Los Tananeos, en el municipio de Manaure.

MD. V. Marino Zuleta, funcionario de Corpocesar.

Al momento de avistar un ofidio, lo primero es conservar una distancia prudente o alejarse inmediatamente a más de dos metros, e identificar si se trata de una serpiente venenosa, teniendo en cuenta que hay cuatro especies de serpientes de extrema peligrosidad en la cuenca del río Cesar, estas son, cascabel (Crotalus durissus), patoco (Porthidium lansbergii), mapaná o boquidorá (Bothrops asper) y el grupo de las corales.

DIFERENCIAS ANATÓMICAS ENTRE CULEBRAS NO VENENOSAS Y SERPIENTES VENENOSAS.

  • Forma de la cabeza: las culebras no venenosas tienen una tendencia a una forma circular u ovoide, mientras que las serpientes venenosas presentan una cabeza de forma triangular desde la base del cuello.
  • Escamas de la cabeza: en las culebras no venenosas se pueden contar desde una distancia de varios metros, pero en las serpientes venenosas las escamas de la cabeza son muy pequeñas e incontables.
  • Ojos: en las no venenosas la forma de la pupila es ovoide, las serpientes venenosas siempre presentan una forma elíptica o también llamada “ojo de gato”.
  • Figuras del cuerpo: en general las culebras tienen figuras sobre su piel que tienden a ser ovoides, mientras que en las serpientes venenosas estas figuras son poligonales.

En cuanto a la sintomatología y toxicidad, el Md. V. Marino Zuleta, explicó a los asistentes al taller que ante el evento de una mordedura debe trasladarse al accidentado hacia el centro médico más cercano y en lo posible tener la información de cuál especie se trata o los rasgos anatómicos observados, con el fin de aplicar el suero antiofídico más específico posible, es decir, aquel producido especialmente como antídoto a una especie en particular, aunque también se producen antídotos polivalentes, efectivos para el tratamiento de varios tipos de veneno.

Las culebras no venenosas dejan una marca en la piel con apariencia de sierra, carecen de colmillos y no inyectan veneno, pero el accidentado debe igual ser trasladado al centro asistencial más cercano, pues esta mordedura puede dar lugar a procesos infecciosos e inflamatorios. Las serpientes por su parte dejan evidencia de sus dos colmillos y los efectos de su veneno empiezan a sentirse en el lapso de 10 a 15 minutos después de la mordida, con una sintomatología inicial de inflamación focalizada o general, vómitos, mareos, inmovilidad parcial o general; pudiendo llegar a procesos hemorrágicos, necrosis de la piel, pérdida del conocimiento y la muerte.

MITOS POPULARES ACERCA DE LAS SERPIENTES.

Boquidorá, Reserva Natural Los Tananeos. Foto: Jose Luis Ropero.

Uno de los principales mitos acerca de las serpientes, es que en su estado neonatal (recién salida del huevo) su veneno está “biche” y por esto resulta más tóxico, este mito es falso; la realidad es que las serpientes al llegar a la edad adulta pueden controlar la dosis de veneno destinada a inocular a su presa, por lo que la mordedura de un individuo neonato o juvenil seguramente para va inyectar la totalidad del veneno almacenado en sus gládulas. En todo caso, si el accidente se presenta en horario nocturno, lo más seguro es que la dosis de veneno recibida sea muy alta, pues por la noche las serpientes se hallan preparadas para cazar sus presas, principalmente roedores.

También se dice que en zonas de media y alta montaña no hay serpientes venenosas, este mito también es falso, en países tropicales y tan montañosos como Colombia se han encontrado individuos desde las zonas llanas y pie de montes, donde son abundantes, hasta la alta montaña, aunque en estas áreas su población sea mucho menor.

SERPIENTES NEUROTÓXICAS, HEMOTÓXICAS Y NEFROTÓXICAS.

Las serpientes se catalogan como neurotóxicas, hemotóxicas y nefrotóxicas, según su veneno afecte de manera especial el sistema nervioso, los glóbulos rojos o los riñones, respectivamente. Por ejemplo, el veneno de la boquidorá o mapaná (Bothrops asper) es hemotóxico, por lo cual genera una sintomatología de sangrado por los poros, mucosas y orificios del cuerpo; la cascabel, que el Md. V. Marino Zuleta mostró durante el taller es nefrotóxica, por lo cual muchas personas afectadas por esta mordedura pueden terminar con un grado de disminución de sus funciones renales, al punto de poder llegar a necesitar diálisis o transplantes de riñón; y las corales son neutotóxicas, lo cual se evidencia en caída de los párpados superiores e incapacidad para mover los ojos hacia los lados.

LA PRUDENCIA QUE HACE VERDADEROS SABIOS.

Siempre es posible reducir riesgos, por lo cual conducirse con prudencia puede evitar malas horas; en zonas rurales y áreas silvestres, la autoridad ambiental recomienda mantenerse dentro de los senderos siempre que sea posible; en caso de que sea inevitable transitar por lugares con pastos y hierbas altas, tratar de arrastrar los pies para evitar pisar algún ofidio durante el desplazamiento, ; y en los recorridos nocturnos llevar siempre botas altas, bastón o un palo largo y linternas.

Debe recordarse que la manipulación de serpientes venenosas sólo debe ser realizada por personal capacitado técnicamente para esta labor y nunca deben ser tocadas directamente con las manos, salvo para el procedimiento de ordeño, es decir, la extracción de su veneno para la producción de antídotos y sueros antiofídicos.

LA PRODUCCIÓN DE ANTÍDOTOS Y SUEROS ANTIOFÍDICOS EN COLOMBIA.

Patoco o mapaná (Porthidium lansbergi), muy venenosa.

La institución encargada de producir antídotos antiofídicos en la República de Colombia es el INSTITUTO NACIONAL DE SALUD, el Dr Marino Zuleta explica que este centro de investigación cuenta con un gran prestigio internacional por la calidad de los antídotos que produce, tan eficaces y reconocidos como los elaborados por connotados laboratorios de Estados Unidos y Europa.

En sus laboratorios la institución colombiana clasifica las serpientes según la región de procedencia, elaborando así antídotos específicos para cada región geográfica, aumentando en gran medida su efectividad. CORPOCESAR cuenta con un convenio interinstitucional para proveer al INSTITUTO NACIONAL DE SALUD, de individuos sanos de las diferentes especies de serpientes que habitan la cuenca del río Cesar.

A la jornada de capacitación asistieron funcionarios administrativos de la Reserva Natural Los Tananeos, personal de guardabosques, ambientalistas y ciudadanos del municipio de Manaure Balcón del Cesar. Al final de la actividad, también se realizó una jornada de liberación de fauna silvestre, consistente en ocho individuos de morrocoyo (Chelonoidis carbonaria) liberados en predios de la Reserva Natural Los Tananeos, en la ribera del Manaure.

REGISTRO FOTOGRÁFICO DE LA ACTIVIDAD.

JOSE LUIS ROPERO
Guía de aviturismo y gestor cultural
roperoaventuras@outlook.com
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